6 feb 2017

Entrevista a Olga Mínguez Pastor por "Victoria viene a cenar"


P.- ¿Qué escenario nos planteas en Victoria viene a cenar?
R.-  La obra gira en torno a una cena ficticia entre Clara Campoamor y Victoria Kent. Clara ha invitado a Victoria a cenar, la cual, tras muchas negativas, al fin ha aceptado. Clara lo plantea como la conversación definitiva, como la noche en la que no podrá quedar nada por decir. He tratado que sea una velada donde el lector pueda sentir la tensión entre ambas, sabiendo que el tema estrella el del famoso debate de 1931 por el voto femenino tendrá que estallar en algún momento.  

P.- ¿Por qué has elegido a Clara Campoamor y a Victoria Kent para tu obra?
R.- Porque me parecen dos personajes muy infravalorados. A la lucha de Clara Campoamor, a su negativa a rendirse, le debemos que la mujer pudiera ejercer su derecho a voto en España por primera vez. Y sin embargo, tuvo que pagar muy cara esa defensa, viéndose apartada de la vida política y marchando a un exilio donde moriría prácticamente olvidada. En cuanto a Victoria Kent, a pesar de que se posicionó en contra del voto femenino en su momento, también se ha menospreciado bastante su labor durante la guerra y la posguerra. Realizó innumerables aportaciones a la sociedad, desde  la modernización del sistema carcelario español hasta la creación de una red de solidaridad femenina en el exilio, pasando por la salvación de miles de niños durante la guerra. Dos mujeres clave en la historia de España, y que, sin embargo, apenas son mencionadas en los libros de texto.

P.- ¿Crees que el debate sobre los derechos de la mujer sigue vigente hoy día, en pleno siglo XXI?
R.- Sin duda. Por desgracia, las desigualdades siguen presentes en nuestra sociedad. No hay más que ver la brecha salarial todavía existente o cómo han crecido los crímenes machistas en los últimos años. La mujer ha decidido dar el salto social y laboral, reivindicar su sitio en una sociedad que aun da muestras de vivir anclada en el pasado en muchos aspectos. Creo que es necesario no perder nunca de vista el debate de 1931, no olvidar dónde empezó la lucha. Solo así podremos seguir adelante, luchando por un futuro donde la palabra desigualdad nos parezca un vestigio absurdo del pasado.

P.- ¿Qué es la Miserable estupidez del odio?
R.- Se trata de una recopilación de monólogos donde el sufrimiento y la denuncia social está muy presente. Soldado de ninguna guerra denuncia la sinrazón de la guerra, sin bandos, donde un joven militar nos cuenta cómo un conflicto bélico que le era ajeno ha destruido su vida. La gitana del romero vuelve a incidir en el tema de la violencia de género, desde sus primeros síntomas hasta un desenlace al que tristemente estamos acostumbrados. Después también aparecen La última sonrisa en Restauradores, Ritual de sangre, Desnuda ante la corte o El diablo metido en los ojos, que son la versión dramatizada de algunos relatos publicados en antologías de Ediciones Irreverentes y MAR Editor.

P.-¿Qué ha supuesto para ti ganar el XI Premio El Espectáculo Teatral?
R.- Lo primero de todo, una alegría enorme. Un premio siempre es una forma de ver reconocido tu trabajo, pero también es una invitación a seguir por el camino que vas. Las dudas sobre si estarás haciendo las cosas bien siempre están presentes, y cuando recibes un galardón parece que se disipan en parte, porque hay gente que te está diciendo que sí, que lo estás haciendo bien. Agradezco enormemente al jurado que ha escogido Victoria viene a cenar para este premio, que además, es internacional. Es un gran aliciente para continuar escribiendo.